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A veces creemos que meditar requiere mucho tiempo o un espacio especial. Pero la verdad es que la meditación puede comenzar con solo unos minutos de atención consciente. No necesitas silencio absoluto, ni incienso, ni sentarte en postura de loto. Solo necesitas querer estar presente.
Aquí te comparto 5 ejercicios simples que puedes practicar desde hoy, incluso si tu rutina está llena.
Respiración consciente
Detente un momento. Cierra los ojos si puedes. Inhala profundo… exhala lento. Lleva tu atención al aire que entra y sale por tu nariz. Siente cómo se mueve tu abdomen y cómo tu cuerpo se va relajando poco a poco.
Solo 3 minutos pueden cambiar tu energía.
Cada vez que sientas tensión, vuelve a tu respiración. Es tu ancla.
Meditación caminando
Si te cuesta quedarte quieta o quieto, este ejercicio es perfecto. Camina despacio, sin prisa. Siente el contacto de tus pies con el suelo, el movimiento de tus piernas, el ritmo natural de tu cuerpo. Observa los sonidos, los colores, el aire.
Aunque solo sean 5 minutos, te devuelve al presente y despeja tu mente.
Una pausa consciente durante el día
Elige un momento del día: cuando tomas tu café, lavas los platos o esperas en una fila. En vez de mirar el celular, observa lo que estás haciendo. Nota el aroma, la textura, los movimientos. Ese instante sin distracciones es una mini meditación.

Observar tus pensamientos
Siéntate cómoda o cómodo y cierra los ojos. Imagina que tus pensamientos son como nubes que pasan por el cielo. No intentes detenerlos ni juzgarlos. Solo déjalos pasar.
Este ejercicio te recuerda que no eres tus pensamientos, y que puedes elegir no reaccionar ante cada uno.
Gratitud antes de dormir
Antes de cerrar los ojos, piensa en tres cosas por las que estás agradecida o agradecido hoy. No importa si son simples: una sonrisa, un mensaje bonito, una comida rica.
La gratitud cambia la frecuencia de tu mente y te ayuda a descansar en calma.
Recuerda
La meditación no es para escapar del mundo, sino para vivirlo con más conciencia y paz. Empieza con lo que puedas, aunque sea solo unos minutos al día. Con el tiempo notarás cómo tu entorno cambia… porque tú cambias primero.
